Sin duda los destrozos que provoca un perro es uno de los problemas que más complican y dolores de cabeza le causa a la mayoría de los amos.

Un perro criado como una persona, es decir humanizado, con un excesivo apego y dependencia de ellos, con espacios reducidos, sin contacto con su medio social o nula descarga energética, con mucha certeza se convertirá en un “perro problema” o una pequeña maquina de morder todo lo que encuentre en su camino.

El desconocimiento de las causas basales que dan origen a las conductas destructivas muchas veces hace actuar a los amos de manera equivocada, recurriendo al castigo físico, la reclusión e inclusive el abandono.

Es importante entender que detrás de toda conducta inadecuada de un perro existe un origen y la mayoría de las veces éste se relaciona con las malas acciones y decisiones de sus dueños.

No existen “perros malos” o perros que se “desquiten”, solo actúan según les dictan sus instintos y sus emociones. Son un espejo de los ambientes en que se desarrollan.

Consejos

Elige al perro adecuado a tu estilo de vida, al espacio y al tiempo que dispongas para darle.

No humanizar a tu perro para evitar el hiperapego originado en la “ansiedad por separación”.

Asegúrate que disponga siempre de juguetes para morder adecuados donde pueda descargar su estrés mandibular. Juguetes de goma dura como el “Kong” son excelentes para este propósito.

Existen en el mercado soluciones amargantes que son una alternativa muy efectiva para proteger todos aquellas cosas que tu perro haya mordido o que eventualmente pudiera morder.

Propíciale un hábitat agradable y entretenido para que su mente no se vea afectada por tus períodos de ausencia. Los aromas dulces y la música tranquila son perfectos.

Llévalo a pasear diariamente por períodos no inferiores a los 30 minutos procurando que satisfaga sus instintos y que además que sociabilice de manera correcta con otros individuos y con su entorno.

Establece con el la relación jerárquica que corresponde enseñándole ejercicios de obediencia tanto dentro como fuera de la casa. El cachorro puede empezar a ser educado a partir de los 2 meses.